sábado, 29 de septiembre de 2007

Enfermitos...

Pucha que era rico cuando me dolía la guatita y mi mama me la sobaba, o cuando tenía fiebre y me ponía los pañitos heladitos. Siempre pensé que las manos de mi mamá eran tan suaves, tal vez las más sabes del mundo. Un beso delicado, una sopita de pollo y un te amo eran casi suficientes para sentirme SALUDABLE.

Y ahora que se invirtió el esquema, yo soy la madre que debe cuidar los pollos... ¡¡¡ME VUELVO LOCA !!!
Un simple resfrió se transforma rápidamente en bronquitis y viene la fiebre, las flemas, los vómitos. Se ponen regalones y malos para comer.
Yo me la paso cargándolos, consolándolos, cocinando dietas livianas, secando lagrimas, limpiando pisos, enjuagando ropa sucia, cantándoles, sobado la guatita y tomando la fiebre.

Tengo a mi esposo botado, duermo mal, huelo a vómito, mis manos están ásperas y ando de mal humor, no soy ni la sombra de la dulzura de mi madre… Tampoco es que quiera parecerme a ella, pero… ¡Se veía tan simple cuando era yo la enferma!


La Coincita se resfrió, la verdad, nos resfriamos los cuatro, pero ella es la que estaba peor. La llevamos a urgencia el martes, yo ya pensaba que me la dejaría hospitalizada con algún bicho de estos raros como el Sincisial, pero GRACIAS A DIOS, solo tenía un bronquitis leve y una renitos purulenta. Nada que un antibiótico no cure. Y, tal como calculamos, hoy sábado ya se sentía bastante recuperada. Pero la vimos fea, varios días con fiebre alta, dos días casi sin comer, varias noches sin dormir por la tos…

Y el pobre Patricio Alberto que moqueaba y tosía me decía con su voz dulce, “mami, yo también tengo fiebre…” y se me acurrucaba lo más cerca posible.

Pato se iba a trabajar con tos, mocos y jaqueca. Yo, haciendo caso omiso a mis propios síntomas de resfrío me dedique a cuidar lo mejor que pude a mi familia, definitivamente no me gusta ver a mi gente enferma.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Bruja

A veces me siento paralizada. Es extraña la sensación y no es siempre, solo aquellos días en que algo pasa y no se como arreglar la cosa.
Cosas simples, como ¿qué hago para almorzar? O a veces cosas mas complejas como ¿Qué hago después de una discusión?
No quiero ser una bruja, eso lo tengo claro, simplemente no es mi estilo andar brujeando todo el día, pero cuando se ve la vida con ojos tan distintos, cuando cada uno trae toda una escuela distinta ¿Cómo hacerlo para no tener diferencias?

Hoy me siento paralizada por una discusión. Lo importante no fue la causa, ni la forma, si no cómo hacer entender al otro tu punto de vista si ambos creemos que tenemos la razón. Cómo hacer para que tome en cuenta mi opinión, la respete y la próxima vez que pase una situación similar lo recuerde.
Se que un par de gritos o hacer como que nada pasa no solucionará mi parálisis, tampoco me va a quitar la sensación de guata apretada, pero no se como solucionar esto, conversando tampoco sirve, porque es un tema que hemos conversado y como veo, eso ya no tubo efecto.

Tal vez ese es el motivo del porqué las mujeres nos convertimos en brujas, pareciera que fuera la única forma de lograr que nos escuchen y nos tomen en cuenta.

martes, 21 de agosto de 2007

En la cocina

Pocas veces he disfrutado el cocinar. Generalmente es solo una necesidad que hago para satisfacer el gusto de otros. Cocinar para mis hijos, para mi esposo, para mi madre a veces sin siquiera detenerme en pensar que me gusta a mi. Entre el cuidado de los niños y el aseo, apenas dejo una media hora para meterme en la cocina. ¿Poco o mucho tiempo? Me propuse a mi misma de niña que no sería de esas mujeres que pasaban metida toda la mañana en la cocina y con niños pequeños entre mis piernas tampoco puedo tener ollas y horno prendido mucho rato pues se pueden quemar así que con todos estas restricciones he desarrollado un instinto casi innato de meter algo en un sartén, aliñarlo, cocerlo y listo… un delicioso plato hecho con amor para toda mi familia.

La verdad es que pensaba que nunca había disfrutado este tramite, pero hoy paso algo curioso, me pille a mi misma exclamando ¡Que hermoso! al observar unas verduras cocidas al vapor. ¡Como conservan sus colores, sus olores…! Mi casa tiene una extraña mezcla de verduras cocidas, ajo, cebolla y carne horneadas y debo admitir que huele delicioso.
La pregunta que acompaña a diario mi cocina es ¿Le gustará a mi esposo?
Pero hoy me pregunte ¿Me gustará a mi? Con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Ahora solo debo cuidar de que no se queme.

sábado, 4 de agosto de 2007

La ceremonia del lavado de los manteles de cocina.

Quien crea que solo los orientales tienen ceremonias esta en un error, pues hay varias ceremonias que las dueñas de casa hacemos periódicamente.
Hoy escogí hablar de los manteles de cocina. También conocidos como paños de plato.
Ancestralmente se ha usado en mi familia el lavado cuidadoso y delicado de estos. Se ha pasado de generación en generación esta técnica que consiste en desmugrar, hervir y lavar los manteles con jabón de lavar, gringo o el famosos jabón Popeye.
Yo me he resistido a seguir con esta tradición ya que se invierte demasiado tiempo y esfuerzo para mi gusto así que decidí lavar los manteles en la lavadora sin ninguna condición previa. El resultado, manteles asquerosamente pasados a aceite y comida.
No me queda otra que desmugrar y hervir los manteles como lo solían hacer mis antepasadas, la única mejora es que el lavado y enjuague final se los da la lavadora automática.

lunes, 30 de julio de 2007

Mi bisabuela Dolores

Mi bisabuela Dolores sostenía que la mujer era la primera en levantarse y la última en acostarse. Si bien vengo de una familia muy matriarcal, yo soy la cuarta generación mujer con un título y que trabaja, hubo un error en las enseñanzas de mi bisabuela, pues a mi parecer, los hombres eran una especie de adorno que servían para procrear y que una vez que cumplían su rol podían hacer lo que se les antojara como dormir siesta, salir de parranda, llegar tarde, emborracharse, hacer carrera política, etc. Los hombres eran regalones y absolutamente dependientes de sus esposas, vivían una vida fuera de casa y es por esto que la mujer debía encargarse de todos los detalles, desde el amanecer hasta el ocaso. Mi bisabuela, abuela y madre, profesoras todas, trabajaban y llegaban a casa a encargarse de la comida, lavado, planchado, las compras, los niños, los arreglos de la casa… todo. Y la última tarea de mi bisabuela era revisar todas las puertas y ventanas de la casa para ver si estaban bien cerradas.
Mi padre rompió la cadena pues el fue un ejemplar dueño de casa y un padre involucrado con sus hijos. Algunas tareas de fin de semana eran compartidas y nunca espero a que mi madre le sirviera, incluso aprendió a coser sus propio botones.
Yo me propuse romper esta rutina y busque un esposo no machista con quien comparto la responsabilidad de la casa. Mi esposo llega del trabajo a barrer y a lavar la loza, cuida a los niños y nos regaloneamos mutuamente.
Sin embargo, a pesar de todos mis esfuerzos por no ser una mujer machista, el 99% de los días, soy la primera en levantarme y la última en acostarme.

martes, 17 de julio de 2007

Planchando

Detesto planchar, pero bueno, creo que viene incluido en el paquete del matrimonio.
No debería quejarme ya que fui yo quien tomo la decisión de renunciar a la pega, despedir a la empleada y quedarme en casa.

Invertí mas de 7 años de mi vida estudiando una carrera que no estoy ejerciendo… y fueron mas de 7 años por todos los ramos que me eche, soporte todas las críticas de mis amigas solteras como que voy a colgar el título en el delantal, que yo quise tener hijos, y las casadas…. No tengo… que raro, ¿es qué nos estamos casando viejas las chilenas?

Y aquí estoy… haciendo castillos y dragones mi pequeñito, mudando a mi pequeñita y planchando 500 camisas formales para mi marido… decidiendo si sería mejor volver a la pega y dejar los primeros años de mis hijitos a una desconocida o aguantar un año más y trabajar un poco mas tranquila cuando ellos ya estén en el jardín.

jueves, 7 de junio de 2007

Me voy a pedir pega

Me levante temprano, o más temprano de lo habitual. Mude a la niña, le di la leche al niño, le planche la camisa a mi marido, prepare el desayuno y me arreglé para ir a pedir pega.

No es fácil, ya que iré a ver si me dan clases, en un instituto dónde hizo clases mi papá... apelaré al cariño que una vez le tuvieron, cuando aún estaba vivo, para ver si me aceptan.

A ratos creo que me equivoque de profesión y que siempre debí haber estudiado pedagogía, pero por las vueltas de la vida que no se dónde me llevó, estudie Ingeniería. El problema no es la Ingeniería como tal, si no la especialidad.
Soy Ingeniero Civil… Informático… para el mundo laboral, Informático a secas y… mujer… entonces las ofertas que he recibido no diferencian de las de un técnico y eso hace doler el alma. Peor aún cuando te das cuenta de que técnicos se especializan en algún lenguaje y ganan el doble de tu sueldo.
Para alcanzar alguna jefatura hay que tener mucha experiencia y ganarle a los Industriales que se adueñaron de las gerencias. Los industriales son comodines, con cualquier cursito por ahí hacen la pega de un informático, un comercial, un obras civiles, etc. Es horroroso.

Sin embargo la sala de clases es mi mundo. Ahí puedo pasear ente los alumnos y enseñar todo aquello que creo necesario que aprendan, desde cómo utilizar un PC hasta una frase de una canción de la Violeta, “Solo el amor con su cienciaNos vuelve tan inocentes”… Es mágico