Me duele muchísimo... :(
hay que dolor... me tiene absolutamente paralizada, tenía muchos planes para esta semana y me duele tanto tanto que no puedo concentrarme en nada... :(
martes, 8 de abril de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
DOS DE NOVIEMBRE, Stella Díaz
No quiero
Que mis muertos descansen en paz
Tienen la obligación
De estar presentes
Vivientes en cada flor que me robo
A escondidas
Al filo de la medianoche
Cuando los vivos al borde del insomnio
Juegan a los dados
Y enhebran su amargura.
Los conmino a estar presentes
En cada pensamiento que desvelo
No quiero que los míos
Se me olviden bajo tierra
Los que allí los acostaron
No resolvieron la eternidad
No quiero
Que mis muertos me los hundan
Me los ignoren
Me los hagan olvidar
Aquí o allá
En cualquier hemisferio
Los obligo a mis muertos
En su día
Los descubro, los trasplanto
Los desnudo
Los llevo a la superficie
A flor de tierra
Donde está esperándolos
El nido de la acústica.
domingo, 30 de marzo de 2014
Mariela
Mi
padre decía que hasta el nombre era de telenovela, que con su vida se podía
hacer un drama y que se puede llevar a la pantalla chica con facilidad. Lo decía
porque mi abuela era buenísima para sentirse desdichada con pequeñas cosas,
como si el postre no alcanzaba para ella o si no podía comerse dos platos de
cazuela, pero cierto es que mi abuela si tuvo una vida grandiosa y de novela.
Tenía una fortaleza que se ve poco en las generaciones actuales, ya trabajaba a
los 17, ayudaba a su familia económicamente, tenía una casa abierta a amigos y
familiares, fue inspectora de escuela y trabajo toda su vida, disciplinada con
su persona y con su familia, crio a sus 5 hijos y ayudó a criar a otros
cuantos, amaba, a todos por igual, decía ella, y de verdad que amaba.
Yo sentí
su amor… sentí su amor desde muy niña, cuando me enviaban a engordar a Vallenar
y ella me metía comida hasta por las orejas, dormía con ella, siempre quería
dormir con ella, el desayuno en la cama, la canción para que comiera, el cuento
para dormir.
Cuando vivió con nosotros en Santiago ella era mi refugio, cuando me retaban, cuando peleaba con mis hermanos, cuando me sentía sola o triste, a veces, cuando ella no estaba, me bastaba con entrar a su pieza y sentir el olor de sus ropas para sentirme acompañada y segura, jean le pin silvestre era el olor de mi abuela, nunca hubo un día en que no se bañara, con agua helada que decía le ayudaba con la circulación de la sangre, el té sin azúcar que le ayudaba a bajar de peso, siempre dos tazas hirviendo, aunque se quemara hasta el alma.
Y luego en Macul, casa que yo sentía mi segunda casa, donde podía registrar todo, es que sus cosas para mi eran un tesoro, sus revistas de tejido, sus joyas de fantasía, collares largos y coloridos, su lápiz labial rojo oscuro que le venía al color de su piel morena, nunca la vi teñirse el pelo ni usar muchos adornos, la coquetería de mi abuela era desde adentro, de ella aprendí la importancia de estar limpia y oler bien, el baño con ella era una ceremonia, me preparaba baños exquisitos, muy niña me bañaba y me jabonaba por todos lados, me secaba enérgicamente para que la sangre circulara, me echaba colonia inglesa y me vestía hermosa, siempre me sentí una princesa en sus brazos y es que no importa si por fuera te vez muy linda si es que andas olor a poto… y aunque suene muy obvio, yo he conocido mujeres adultas que andan con ropa combinada , tacones altos, perfumes caros y peinados de peluquería, pero que nada de eso oculta el olor a poto… entonces no solo hay que verse bonita, sino que hay que sentirse bonita desde adentro, desde el amanecer hasta el ocaso.
De ella aprendí a tejer, nunca me tuvo mucha paciencia, pero la miraba y admiraba, ver como la lana se convertía rápidamente en hermosos chalecos era un privilegio, cuando comencé a tejer, muchísimo más adulta, sentía que mis manos eran sus manos y que lo llevaba en los genes, los genes de mi abuela. Nos hacía tortas maravillosas, una vez tuve un castillo enorme con un trencito como puerta y conos de helado como torres, y cuando nació mi hijo Patricio, o, cuanto lo quiso mi abuela, patito patito, decía todos los días…
hay cuanto te extraño abuela…
Cuando vivió con nosotros en Santiago ella era mi refugio, cuando me retaban, cuando peleaba con mis hermanos, cuando me sentía sola o triste, a veces, cuando ella no estaba, me bastaba con entrar a su pieza y sentir el olor de sus ropas para sentirme acompañada y segura, jean le pin silvestre era el olor de mi abuela, nunca hubo un día en que no se bañara, con agua helada que decía le ayudaba con la circulación de la sangre, el té sin azúcar que le ayudaba a bajar de peso, siempre dos tazas hirviendo, aunque se quemara hasta el alma.
Y luego en Macul, casa que yo sentía mi segunda casa, donde podía registrar todo, es que sus cosas para mi eran un tesoro, sus revistas de tejido, sus joyas de fantasía, collares largos y coloridos, su lápiz labial rojo oscuro que le venía al color de su piel morena, nunca la vi teñirse el pelo ni usar muchos adornos, la coquetería de mi abuela era desde adentro, de ella aprendí la importancia de estar limpia y oler bien, el baño con ella era una ceremonia, me preparaba baños exquisitos, muy niña me bañaba y me jabonaba por todos lados, me secaba enérgicamente para que la sangre circulara, me echaba colonia inglesa y me vestía hermosa, siempre me sentí una princesa en sus brazos y es que no importa si por fuera te vez muy linda si es que andas olor a poto… y aunque suene muy obvio, yo he conocido mujeres adultas que andan con ropa combinada , tacones altos, perfumes caros y peinados de peluquería, pero que nada de eso oculta el olor a poto… entonces no solo hay que verse bonita, sino que hay que sentirse bonita desde adentro, desde el amanecer hasta el ocaso.
De ella aprendí a tejer, nunca me tuvo mucha paciencia, pero la miraba y admiraba, ver como la lana se convertía rápidamente en hermosos chalecos era un privilegio, cuando comencé a tejer, muchísimo más adulta, sentía que mis manos eran sus manos y que lo llevaba en los genes, los genes de mi abuela. Nos hacía tortas maravillosas, una vez tuve un castillo enorme con un trencito como puerta y conos de helado como torres, y cuando nació mi hijo Patricio, o, cuanto lo quiso mi abuela, patito patito, decía todos los días…
hay cuanto te extraño abuela…
Gracias
Dios por haberme dado este regalo, una abuela maravillosa, mujer fuerte que
admiro y que si fuera un poco parecida a ella sería, sin duda, un aporte al
mundo.
Te
llevo siempre en mi corazón, un abrazo abuela y a ver si desde el cielo velas
nuestros días.
Te amo
ayer, hoy y por siempre
viernes, 20 de diciembre de 2013
40 – 1
Se cree, o al menos así lo creía yo, que con los años se adquiere paciencia, sabiduría y serenidad. Pero, a pesar de tener casi cuarenta, aún no soy sabia, paciente ni serena, lo cierto es que mi vida sigue siendo un torbellino, la vida me sorprende, para bien y para mal, y si no fuera así, mi vida sería una verdadera lata porque cada vez que encuentro la paz, la tranquilidad y la serenidad me aburro como ostra. Me gustan los upside down de la vida no ser una simple espectadora de lo que ocurre a mí alrededor, sino que vivírmelo y sentirlo todo a concho.
Ayer… viví una masacre, al menos así lo sentí yo, me lo habían contado, pero no lo había vivido en carne propia, cuando de uno en uno comenzaron a llamar a todos los profes del colegio donde trabajo y comenzaron a decir quién se queda y quién se va, despidieron a la mitad, o tal vez a más. Yo me quedo, pero no puedo sentirme contenta por eso, no puedo sonreír viendo a personas que vi esforzarse y trabajar durante un año entero, jugándosela por sus alumnos y creer en ellos; y saber que ya no siguen sin entender el por qué. No sé qué paso, en el mundo de la ingeniería la cagada que tenías que mandarte para que te echaran tenía que ser grande, aquí no se cual es el criterio para despedir a alguien.
Hoy… fue el último día de clases de mis hijos, el colegio cierra para siempre, el llanto de profesores, alumnos, funcionarios y apoderado fue colectivo y me sigue doliendo el corazón, colegio de mierda, pucha que lo llegue a querer, más que un colegio, éramos una familia y ahora me siento perdida en el tiempo y en el espacio, ya tengo colegio para el otro año, pero no sé cómo será, como nos recibirán, si encajaremos, si gustaremos, etc.
Mi básica fue una mierda y cuide tanto de que la de mis hijos no fuera así y para que, para que igual terminaran con el corazón destrozado porque su colegio cerro, sin mucha explicación, de un mes a otro… fue horrible y lo sigue siendo e imagino que lo será hasta, al menos, abril del otro año.
Entonces, no me siento para nada “cuarentona”, sabia, paciente, ni serena, tengo que volver a trabajar el lunes con buena cara y fortalecer a mis hijos durante todas las vacaciones y no tengo idea de cómo hacerlo; me siento como una niña triste y asustada, quisiera salir corriendo, llorando y refugiarme en un abrazo tibio y acogedor de alguien que me ame incondicionalmente, me sostenga un par de horas y me diga suavemente, mientras acaricia con ternura mi pelo, que todo saldrá bien.
Bueno, ya vomite todo mi ser en este blog…. Cuando mi humor cambie escribiré cosas más lindas.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Mi cita
Me
depile con delicadeza prácticamente todas las partes de mi cuerpo, me
bañe tranquila y relajada, con un jabón aromático, me seque suavemente, me perfume, me puse
una ropa ligera y salí a mi cita.
Cuando nos reunimos, él, casi sin preámbulos,
me pidió que me desnudara y abriera mis piernas, a lo cual yo accedí sin reparo
alguno.
Hoy en
día, solo dos hombres logran que yo siga este rito preparación delicada, casi
sensual sabiendo que me desnudaría y luego me entregaría a sus manos sin objeción
alguna.
Pero
solo uno logra que mi entrega sea absoluta, envuelta en amor, pasión y ternura.
Al otro lo recibo con bochorno y angustia, siempre esperando que su veredicto sea
positivo.
Nunca
me han gustado los ginecólogos, hace algún tiempo que comencé a buscar mujeres,
pero una se fue a Antofagasta y la otra trabaja en un hospital y siempre tiene algún
parto que atender, así que el tiempo de espera en su consulta generalmente es ¡¡¡más
de 2 hora!!! si es que llega, claro. Es
buena, pero es agotador esperar tanto tiempo solo por un control de rutina.
3 años
estuve haciéndome la loca, diciéndome a mí misma, “si lo hagooo… “ como suele
decir el chavo cuando debe ir por algo que no le gusta.
En la
semana del 18 me propuse ir si o si, me metía Internet y pedí hora en un centro médico
cercano. No sabía quién me atendería y estaba aterrada… y bueno… así soy yo, miedosa,
cobarde y pudorosa. Aunque me digo a mi misma que a los 38 y con 2 partos
encima ya no debería sentir tanto bochorno.
Pero
también me ocurre que yo he tenido encuentros desagradables, doctores que critican
e imponen tratamientos que debemos seguir solo por ser mujeres y no por
necesitarlos. Me ha pasado que me he alejado de ellos por el
trato, más que por abrirles las piernas, porque han criticado mis conductas sin
conocerme y sin darme ninguna razón medica valida. Y mis conductas no son tan
erradas, creo yo.
- Di de mamar hasta que mis hijos quisieron (+- 10 meses)
- No tomo ningún tipo de hormonas ni anticonceptivos
Y,
definitivamente, no me gusta cuando las personas critican por criticar.
Es
distinto a dar un consejo, a explicar problemas hormonales y a recetar por
salud, pero cuando es solo una crítica, una persona que no es mujer, nunca ha sentido
la menstruación, sus molestias y dolores, un embarazo ni ha dado de mamar, me
molesta aún más que opinen.
¡con que
cara! …digo
yo...
Me
lleve una agradable sorpresa al conocer a este ginecólogo, fue muy suave, respetuoso, preocupado y acogedor, no me
critico para nada y lo que más me gustó fue
su delicadeza, no solo con las manos, sino con mis preguntas y mis miedos. La
revisión fue reposada, me hizo un papanicolao que apenas sentí.
La
afinidad entre una paciente y un ginecólogo es muy importante, no vas, te desnudas y le abres las piernas a cualquiera, no... por tanto estoy feliz de
haber encontrado a alguien con quien me sentí bien y me gusta, creo que aquí me
quedo...
¿¿¿Y Patricio
que dice??? Solo sonríe ante mi actitud
de niña que habla y habla de cuanto me gusto el ginecólogo.
lunes, 29 de abril de 2013
EN QUE ANDABA PENSANDO!!!
Que sería lo que pasaba por mi cabeza cuando decidí cambiar
radicalmente la ingeniería por la pedagogía, cuando se me ocurrió estudiar,
cuando renuncie al vil dinero y me convertí en una profe pobre…
Lo cierto es que no suelo arrepentirme de mis decisiones ni
de las cosas que hago y esta no es la excepción, pero a veces me pregunto en
que andaba yo cuando hice el cambio tan grande, tan consiente… ahora estoy
sumamente involucrada con la realidad, nunca me ha importado los reality show, pero me siento en la TV cuando los jóvenes me cuentan que
fueron padres a los 14, que en su cuadra trafican droga y que ojala mataran a todos
los traficantes, cuando ves niñas que no saben del respeto, ni a los demás ni a
ellas mismas… estoy tan inmersa en la realidad que a veces pienso en lo bien
estaba yo cuando ganaba un sueldo de 7 cifras y mi máxima preocupación era
saber si tendría conexiona la VPN y si mi nana había cocinado algo rico; o cuando
llegaba a la oficina a ver el Lun y lograba tomar un buen desayuno antes de comenzar
a laborar.
Ahora corro a clases para llegar antes de los alumnos, con
suerte me tomo un jugo para no llegar con la garganta seca, gano un cuarto de
mi sueldo anterior y tengo que armarme de paciencia para enseñar a 30 o 40
jóvenes contenidos que con suerte les interesan. Y de pasadita hablar sobre el
respeto al otro, el trabajo en grupo, cariño por su colegio y valorar su vida.
Lo genial y maravillosos es que no logro borrar la sonrisa
de mi cara, camino orgullosa y feliz. Siento que no puedo hacer mucho por ellos,
su realidad me supera, lo se… pero al menos estoy ahí, metida de verdad en el
mundo; escuchando, con complicidad, anhelos y sueños, animando a buscar lo mejor,
del mundo y de sí mismos, y de pasada, también aprendo de mí y me repito todos
los días… Si yo pude estudiar ingeniería, cualquiera puede… Si yo soy una
profesora feliz, entonces, la felicidad está ahí, al alcance de la mano.
Días tristes…
Simplemente no puedo seguir escribiendo en este blog sin
hacer al menos una mención a Carmen Bassi, una persona encantadora, que tuve el
agrado y privilegio de conocer hace más o menos 16 años, cuando mi hermano anunció
que se casaba.
Carmela, como te decíamos con cariño, fuiste abuela para mis
hijos, tía para mí, Te fuste ha mediado de mes así nada más, sin previo aviso
Dios te llamo a su lado en ese accidente fatal. Te bese antes de que marcharas
y ese beso lo guardo como un tesoro. Estarás en nuestro corazón siempre.
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