No saben la angustia que he sentido ayer y hoy. Hace mas o menos un mes me llamaron para un trabajo en una muni. A mi me encantó la idea porque el trabajo en el sector público me atrae muchísimo, pero solicite media jornada y no me lo aceptaron por lo que no quede.
La verdad es que no estoy buscando trabajo así que no me angustie, es más, fue un alivio porque descubrí en el fondo de mi corazón que no quiero volver a trabajar aún.
Estoy haciéndolo que más me gusta que es cuidar a mis hijos y me siento en pleno equilibrio. Soy una pésima dueña de casa, pero no me importa, lo disfruto. Disfruto el cuidar de los míos, el tener algo propio.
Yo opte por formar una familia, mis hijos no llegaron de casualidad, yo quise tenerlos y me siento realizada cuidándolos.
A las empleadas, las encuentro invasibas. Me cuesta, siempre, de niña me ha costado, aceptarlas. Eso de que se meten hasta en tus calzones y claro, deben lavarlos, pero a mi me enferman. Eso de dejar todo en manos de una extraña. Cuanto daño a veces hacen a los mas pequeñitos, cuanta caca le meten en la cabeza sin que uno lo note.
Sería bastante mas tranquilizador saber que están en el colegio y con migo en las tardes. La Coni tiene apenas un añito, es tan pequeñita para dejarla sola.
Me gusta cuidar a mis hijos
Me gusta cuidar a mi esposo
Por otro lado, extraño la independencia que da el trabajo.
La angustia, ayer me llamaron nuevamente, sigo estando calificada para el puesto y quieren que acepte. Verán la posibilidad de que sea media jornada y me llamarán hoy...
Salto cada vez que suena el teléfono.
Ya estaba resuelto, yo no trabajaría aún ¿Porqué de nuevo el dilema?
jueves, 18 de octubre de 2007
jueves, 11 de octubre de 2007
Cuando limpias, limpias y limpias
La limpieza es muy importante para mi. Lo baños y cocina limpios son fundamentales, evitar cualquier tipo de infección sobretodo por mis hijos. El living y las piezas son secundarias, pero no por eso dejo de barrer, sacudir y ventilar todos los días, cambiar sábanas y mantel de mesa, al menos una vez por semana.
Una vez una amiga me comento “ Al parecer tú limpias todos los días, yo lo hago solo una vez por semana”.
Me quede pensando en esta frase porqué si fuéramos solo Pato y yo sería muy fácil. Yo haría esos aseos profundos una vez a la semana y no me complicaría más la vida. Pero con los niños es distintos, me ocurre a menudo diferentes cosas que me triplican mi labor. Por ejemplo me ha pasado lo siguiente:
- La Coin se sienta en la basura y comienza a esparcirla mientras barro. También se sienta en la pala.
- Patricio reparte los juguetes en el living justo cuando estoy ordenando.
- Comienzo a hacer la cama y Patricio comienza a saltar en ella o la Coin toma las sabanas y juega al “no está, ahí está”.
- Les llama mucho la atención los detergentes y cada vez que me ven con uno quieren tomarlo, Patricio dice que me quiere ayudar y solo quiere esparcirlo. A veces se lo permito, pero esto hace que la limpieza sea más lenta.
- La Coin se me pega a las piernas mientras lavo la loza, limpio el baño, sacudo, limpio la mesa. Esto no permite que me desplace bien.
- Les encanta meterse entre la ropa recién lavada cuando la estoy colgando. A veces Patricio quiere ayudarme y “oh, mamá se me calló”.
Y qué ocurre con aquellas cosas que hacen cuando no estoy limpiando.
- Dan vuelta agua, jugo o bebidas.
- Sacan todo el confort.
- A la Coin le encanta sacar todas mis cremas, colonias, talco.
- Patricio riega las plantas y las deja nadando en una poza.
- Les encanta usar las naranjas, tomates, manzanas como pelotas.
- Los DVD son una verdadera atracción para la Coin, las pocas veces que me he descuidado los he encontrado repartidos por todos lados.
- Para qué hablar de los lápices, la tele, el computador, las paredes, el suelo, la ropa… todo corre peligro.
No quiero seguir listando todo lo que ocurre en mi casa, pues sería de nunca acabar. Yo trato relajarme, no ponerme histérica ni molestarme con ellos ya que aún son pequeños. Solo intento enseñarles que eso no se hace y pedirles que me ayuden a limpiar. Claro, no siempre me resulta, ni lo de guardar la calma ni lo de que me ayuden, pero sé que de a poco irán entendiendo.
Ahora, a mi amiga le digo “si, efectivamente limpio todos los días, y más de una vez al día o mi casa sería un chiquero”
Una vez una amiga me comento “ Al parecer tú limpias todos los días, yo lo hago solo una vez por semana”.
Me quede pensando en esta frase porqué si fuéramos solo Pato y yo sería muy fácil. Yo haría esos aseos profundos una vez a la semana y no me complicaría más la vida. Pero con los niños es distintos, me ocurre a menudo diferentes cosas que me triplican mi labor. Por ejemplo me ha pasado lo siguiente:
- La Coin se sienta en la basura y comienza a esparcirla mientras barro. También se sienta en la pala.
- Patricio reparte los juguetes en el living justo cuando estoy ordenando.
- Comienzo a hacer la cama y Patricio comienza a saltar en ella o la Coin toma las sabanas y juega al “no está, ahí está”.
- Les llama mucho la atención los detergentes y cada vez que me ven con uno quieren tomarlo, Patricio dice que me quiere ayudar y solo quiere esparcirlo. A veces se lo permito, pero esto hace que la limpieza sea más lenta.
- La Coin se me pega a las piernas mientras lavo la loza, limpio el baño, sacudo, limpio la mesa. Esto no permite que me desplace bien.
- Les encanta meterse entre la ropa recién lavada cuando la estoy colgando. A veces Patricio quiere ayudarme y “oh, mamá se me calló”.
Y qué ocurre con aquellas cosas que hacen cuando no estoy limpiando.
- Dan vuelta agua, jugo o bebidas.
- Sacan todo el confort.
- A la Coin le encanta sacar todas mis cremas, colonias, talco.
- Patricio riega las plantas y las deja nadando en una poza.
- Les encanta usar las naranjas, tomates, manzanas como pelotas.
- Los DVD son una verdadera atracción para la Coin, las pocas veces que me he descuidado los he encontrado repartidos por todos lados.
- Para qué hablar de los lápices, la tele, el computador, las paredes, el suelo, la ropa… todo corre peligro.
No quiero seguir listando todo lo que ocurre en mi casa, pues sería de nunca acabar. Yo trato relajarme, no ponerme histérica ni molestarme con ellos ya que aún son pequeños. Solo intento enseñarles que eso no se hace y pedirles que me ayuden a limpiar. Claro, no siempre me resulta, ni lo de guardar la calma ni lo de que me ayuden, pero sé que de a poco irán entendiendo.
Ahora, a mi amiga le digo “si, efectivamente limpio todos los días, y más de una vez al día o mi casa sería un chiquero”
jueves, 4 de octubre de 2007
¿Y qué hago ahora que estoy yo resfriada…?
Hace más de una semana que estoy despertando con dolor de garganta.
Ayer y hoy se le sumo un malestar general que incluye dolor de cabeza y de guata, así como la “guata pesa”, a pesar de que no estoy cenado.
¿Síntomas de qué? Tal vez solo de una madre cansada de tener que cuidar a los chiquititos y lo agotador de tener que cargar con ellos enfermos. Los dolores de cabeza los atribuyo al desorden de la casa. Me carga ver la casa cochina, pero con la Coincita llorando en mis hombros me cuesta un mundo limpiar. Y me digo, “limpio cuando duerma siesta”, lo cual tampoco es tan cierto, pues también tengo que almorzar.
Este resfrío lo congelo de 9:00 a 18:30hrs, o al menos eso intento. Me siento pésimo en la mañana, me tomo un paracetamol, un té con limón y miel y después de discutir con algún miembro de mi familia sobre lo mal que me siento, actúo como si nada, haciendo lo mínimo en la casa, dando mi primer interés en los niños. Ando más lenta, más cansada, pero trato de no andar de mal humor, así que simplemente… me dejo llevar…
A mi me resulta…
Ayer y hoy se le sumo un malestar general que incluye dolor de cabeza y de guata, así como la “guata pesa”, a pesar de que no estoy cenado.
¿Síntomas de qué? Tal vez solo de una madre cansada de tener que cuidar a los chiquititos y lo agotador de tener que cargar con ellos enfermos. Los dolores de cabeza los atribuyo al desorden de la casa. Me carga ver la casa cochina, pero con la Coincita llorando en mis hombros me cuesta un mundo limpiar. Y me digo, “limpio cuando duerma siesta”, lo cual tampoco es tan cierto, pues también tengo que almorzar.
Este resfrío lo congelo de 9:00 a 18:30hrs, o al menos eso intento. Me siento pésimo en la mañana, me tomo un paracetamol, un té con limón y miel y después de discutir con algún miembro de mi familia sobre lo mal que me siento, actúo como si nada, haciendo lo mínimo en la casa, dando mi primer interés en los niños. Ando más lenta, más cansada, pero trato de no andar de mal humor, así que simplemente… me dejo llevar…
A mi me resulta…
sábado, 29 de septiembre de 2007
Enfermitos...
Pucha que era rico cuando me dolía la guatita y mi mama me la sobaba, o cuando tenía fiebre y me ponía los pañitos heladitos. Siempre pensé que las manos de mi mamá eran tan suaves, tal vez las más sabes del mundo. Un beso delicado, una sopita de pollo y un te amo eran casi suficientes para sentirme SALUDABLE.
Y ahora que se invirtió el esquema, yo soy la madre que debe cuidar los pollos... ¡¡¡ME VUELVO LOCA !!!
Un simple resfrió se transforma rápidamente en bronquitis y viene la fiebre, las flemas, los vómitos. Se ponen regalones y malos para comer.
Yo me la paso cargándolos, consolándolos, cocinando dietas livianas, secando lagrimas, limpiando pisos, enjuagando ropa sucia, cantándoles, sobado la guatita y tomando la fiebre.
Tengo a mi esposo botado, duermo mal, huelo a vómito, mis manos están ásperas y ando de mal humor, no soy ni la sombra de la dulzura de mi madre… Tampoco es que quiera parecerme a ella, pero… ¡Se veía tan simple cuando era yo la enferma!
La Coincita se resfrió, la verdad, nos resfriamos los cuatro, pero ella es la que estaba peor. La llevamos a urgencia el martes, yo ya pensaba que me la dejaría hospitalizada con algún bicho de estos raros como el Sincisial, pero GRACIAS A DIOS, solo tenía un bronquitis leve y una renitos purulenta. Nada que un antibiótico no cure. Y, tal como calculamos, hoy sábado ya se sentía bastante recuperada. Pero la vimos fea, varios días con fiebre alta, dos días casi sin comer, varias noches sin dormir por la tos…
Y el pobre Patricio Alberto que moqueaba y tosía me decía con su voz dulce, “mami, yo también tengo fiebre…” y se me acurrucaba lo más cerca posible.
Pato se iba a trabajar con tos, mocos y jaqueca. Yo, haciendo caso omiso a mis propios síntomas de resfrío me dedique a cuidar lo mejor que pude a mi familia, definitivamente no me gusta ver a mi gente enferma.
Y ahora que se invirtió el esquema, yo soy la madre que debe cuidar los pollos... ¡¡¡ME VUELVO LOCA !!!
Un simple resfrió se transforma rápidamente en bronquitis y viene la fiebre, las flemas, los vómitos. Se ponen regalones y malos para comer.
Yo me la paso cargándolos, consolándolos, cocinando dietas livianas, secando lagrimas, limpiando pisos, enjuagando ropa sucia, cantándoles, sobado la guatita y tomando la fiebre.
Tengo a mi esposo botado, duermo mal, huelo a vómito, mis manos están ásperas y ando de mal humor, no soy ni la sombra de la dulzura de mi madre… Tampoco es que quiera parecerme a ella, pero… ¡Se veía tan simple cuando era yo la enferma!
La Coincita se resfrió, la verdad, nos resfriamos los cuatro, pero ella es la que estaba peor. La llevamos a urgencia el martes, yo ya pensaba que me la dejaría hospitalizada con algún bicho de estos raros como el Sincisial, pero GRACIAS A DIOS, solo tenía un bronquitis leve y una renitos purulenta. Nada que un antibiótico no cure. Y, tal como calculamos, hoy sábado ya se sentía bastante recuperada. Pero la vimos fea, varios días con fiebre alta, dos días casi sin comer, varias noches sin dormir por la tos…
Y el pobre Patricio Alberto que moqueaba y tosía me decía con su voz dulce, “mami, yo también tengo fiebre…” y se me acurrucaba lo más cerca posible.
Pato se iba a trabajar con tos, mocos y jaqueca. Yo, haciendo caso omiso a mis propios síntomas de resfrío me dedique a cuidar lo mejor que pude a mi familia, definitivamente no me gusta ver a mi gente enferma.
lunes, 10 de septiembre de 2007
Bruja
A veces me siento paralizada. Es extraña la sensación y no es siempre, solo aquellos días en que algo pasa y no se como arreglar la cosa.
Cosas simples, como ¿qué hago para almorzar? O a veces cosas mas complejas como ¿Qué hago después de una discusión?
No quiero ser una bruja, eso lo tengo claro, simplemente no es mi estilo andar brujeando todo el día, pero cuando se ve la vida con ojos tan distintos, cuando cada uno trae toda una escuela distinta ¿Cómo hacerlo para no tener diferencias?
Hoy me siento paralizada por una discusión. Lo importante no fue la causa, ni la forma, si no cómo hacer entender al otro tu punto de vista si ambos creemos que tenemos la razón. Cómo hacer para que tome en cuenta mi opinión, la respete y la próxima vez que pase una situación similar lo recuerde.
Se que un par de gritos o hacer como que nada pasa no solucionará mi parálisis, tampoco me va a quitar la sensación de guata apretada, pero no se como solucionar esto, conversando tampoco sirve, porque es un tema que hemos conversado y como veo, eso ya no tubo efecto.
Tal vez ese es el motivo del porqué las mujeres nos convertimos en brujas, pareciera que fuera la única forma de lograr que nos escuchen y nos tomen en cuenta.
Cosas simples, como ¿qué hago para almorzar? O a veces cosas mas complejas como ¿Qué hago después de una discusión?
No quiero ser una bruja, eso lo tengo claro, simplemente no es mi estilo andar brujeando todo el día, pero cuando se ve la vida con ojos tan distintos, cuando cada uno trae toda una escuela distinta ¿Cómo hacerlo para no tener diferencias?
Hoy me siento paralizada por una discusión. Lo importante no fue la causa, ni la forma, si no cómo hacer entender al otro tu punto de vista si ambos creemos que tenemos la razón. Cómo hacer para que tome en cuenta mi opinión, la respete y la próxima vez que pase una situación similar lo recuerde.
Se que un par de gritos o hacer como que nada pasa no solucionará mi parálisis, tampoco me va a quitar la sensación de guata apretada, pero no se como solucionar esto, conversando tampoco sirve, porque es un tema que hemos conversado y como veo, eso ya no tubo efecto.
Tal vez ese es el motivo del porqué las mujeres nos convertimos en brujas, pareciera que fuera la única forma de lograr que nos escuchen y nos tomen en cuenta.
martes, 21 de agosto de 2007
En la cocina
Pocas veces he disfrutado el cocinar. Generalmente es solo una necesidad que hago para satisfacer el gusto de otros. Cocinar para mis hijos, para mi esposo, para mi madre a veces sin siquiera detenerme en pensar que me gusta a mi. Entre el cuidado de los niños y el aseo, apenas dejo una media hora para meterme en la cocina. ¿Poco o mucho tiempo? Me propuse a mi misma de niña que no sería de esas mujeres que pasaban metida toda la mañana en la cocina y con niños pequeños entre mis piernas tampoco puedo tener ollas y horno prendido mucho rato pues se pueden quemar así que con todos estas restricciones he desarrollado un instinto casi innato de meter algo en un sartén, aliñarlo, cocerlo y listo… un delicioso plato hecho con amor para toda mi familia.
La verdad es que pensaba que nunca había disfrutado este tramite, pero hoy paso algo curioso, me pille a mi misma exclamando ¡Que hermoso! al observar unas verduras cocidas al vapor. ¡Como conservan sus colores, sus olores…! Mi casa tiene una extraña mezcla de verduras cocidas, ajo, cebolla y carne horneadas y debo admitir que huele delicioso.
La pregunta que acompaña a diario mi cocina es ¿Le gustará a mi esposo?
Pero hoy me pregunte ¿Me gustará a mi? Con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Ahora solo debo cuidar de que no se queme.
La verdad es que pensaba que nunca había disfrutado este tramite, pero hoy paso algo curioso, me pille a mi misma exclamando ¡Que hermoso! al observar unas verduras cocidas al vapor. ¡Como conservan sus colores, sus olores…! Mi casa tiene una extraña mezcla de verduras cocidas, ajo, cebolla y carne horneadas y debo admitir que huele delicioso.
La pregunta que acompaña a diario mi cocina es ¿Le gustará a mi esposo?
Pero hoy me pregunte ¿Me gustará a mi? Con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Ahora solo debo cuidar de que no se queme.
sábado, 4 de agosto de 2007
La ceremonia del lavado de los manteles de cocina.
Quien crea que solo los orientales tienen ceremonias esta en un error, pues hay varias ceremonias que las dueñas de casa hacemos periódicamente.
Hoy escogí hablar de los manteles de cocina. También conocidos como paños de plato.
Ancestralmente se ha usado en mi familia el lavado cuidadoso y delicado de estos. Se ha pasado de generación en generación esta técnica que consiste en desmugrar, hervir y lavar los manteles con jabón de lavar, gringo o el famosos jabón Popeye.
Yo me he resistido a seguir con esta tradición ya que se invierte demasiado tiempo y esfuerzo para mi gusto así que decidí lavar los manteles en la lavadora sin ninguna condición previa. El resultado, manteles asquerosamente pasados a aceite y comida.
No me queda otra que desmugrar y hervir los manteles como lo solían hacer mis antepasadas, la única mejora es que el lavado y enjuague final se los da la lavadora automática.
Hoy escogí hablar de los manteles de cocina. También conocidos como paños de plato.
Ancestralmente se ha usado en mi familia el lavado cuidadoso y delicado de estos. Se ha pasado de generación en generación esta técnica que consiste en desmugrar, hervir y lavar los manteles con jabón de lavar, gringo o el famosos jabón Popeye.
Yo me he resistido a seguir con esta tradición ya que se invierte demasiado tiempo y esfuerzo para mi gusto así que decidí lavar los manteles en la lavadora sin ninguna condición previa. El resultado, manteles asquerosamente pasados a aceite y comida.
No me queda otra que desmugrar y hervir los manteles como lo solían hacer mis antepasadas, la única mejora es que el lavado y enjuague final se los da la lavadora automática.
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